Nuevos vientos nos cobijan en el territorio nacional, quizá se logre tener el acuerdo de paz, a pesar de que la mitad del país dijera no a éste. Aun así creemos que es esencial que los diálogos de La Habana lleguen a feliz puerto, así lo esperamos. La cultura y el arte no son ajenas a estos procesos, los cuales deben llevarnos a construir un nuevo país, y esto implica que todos los actores del sector cultural repensemos nuestro quehacer en este nuevo escenario. Sí, es verdad que queda un país polarizado, pero es una razón más para que desde la orilla de la cultura aportemos a que por lo menos se establezcan diálogos y se comprenda la realidad y las visiones del país que tenemos.
Solo el callar un arma y cambiarla por procesos que nos lleven a un desarrollo en el territorio nacional, en especial a la Colombia rural, ya da sentido al arte y a la cultura. Es necesario que instancias como la Comisión de la Verdad y la JEP, quienes crean los acuerdos, se establezcan y nos conduzcan a la verdad, la reconciliación y la justicia. Es ahí donde la cultura, en especial el arte escénico, pueden aportar a procesos de diálogo e incorporar a los anteriores integrantes del conflicto. Desde A teatro, celebramos que los diálogos den ya un fruto, quizás, no con el acuerdo que el país desea, pero si con la seguridad de que éste cambiará al país.


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